El test de Fórmula 1 en el Circuit de Barcelona-Catalunya terminó este viernes su semana de pruebas, tres por equipo como máximo, con la participación del español Fernando Alonso por primera vez al volante del nuevo AMR26 de Aston Martin diseñado por Adrian Newey, siendo el más rápido del Shakedown el Ferrari de Lewis Hamilton.

Aston Martin se había estrenado con Lance Stroll el jueves, apenas cuatro vueltas al final de la sesión que encima terminaron con bandera roja, pero este viernes completó su único día serio en pista e hizo acopio de información con Alonso. El doble campeón del mundo rodó más de 60 vueltas con un AMR26 que lució algo más su radical diseño en el trazado catalán.

Camuflado completamente negro, su frontal, sus pontones y su cubierta del motor son claramente diferentes al resto de monoplazas. En Aston Martin confían en la magia de Newey, fichado en marzo del año pasado y cuyos coches han ganado 14 Mundiales de pilotos y 12 de Constructores desde 1991 en Williams, McLaren y Red Bull.

Por su parte, Hamilton se quedó el mejor crono, quizá las mejores sensaciones aunque todo está por ver de aquí a que comience un nuevo Mundial de F1, con cambios en la reglamentación y en los coches, del 6 al 8 de marzo en Australia. Antes, en diez días, empezarán los test oficiales de Baréin, con lo que es mucho aún lo que queda por descubrir.

Sin embargo, para los coches rojos y Hamilton en particular, después de la pesadilla de su primera temporada con Ferrari, supone un buen arranque empezar con buenos tiempos y buenas sensaciones en Montmeló. El británico dejó el mejor crono en 1:16.348, y batió así a los Mercedes, que venían marcando el ritmo esta semana.

El vigente campeón del mundo, Lando Norris, también rodó este viernes y mejoró los tiempos de su compañero Oscar Piastri, además de dejar atrás los problemas de McLaren con el sistema de combustible. Ese contratiempo impidió al coche papaya rodar tanto como los Ferrari, que superaron las 300 vueltas en Montmeló.

Mientras, el quinto y último día lo aprovechó al máximo Red Bull, fuera de juego desde el accidente de Isack Hadjar sobre mojado el martes. Max Verstappen rodó durante el día más de 100 vueltas tratando de comprobar que su coche sigue siendo favorito en una temporada en la que la F1 cambia su reglamento, el chasis, los motores, los neumáticos y los combustibles.