• Los Mercedes tiraron de estrategia para buscar la victoria en Marina Bay.
  • En un final agónico, los dos Mercedes se disputaban el podio con Sainz y Norris.
  • Russell, que iba 3º, sufrió un accidente en la última vuelta y quedó fuera de carrera.

Dicen que, si te pones en lo peor, no te llevarás ningún disgusto en caso de que eso ocurra. Lo que muy pocos llegan a imaginarse es que esa hipotética peor situación llegue a ser más mala de lo que se hubieran imaginado. George Russell ha sido el último en comprobarlo de primera mano.

El piloto británico, al igual que Lewis Hamilton, sorprendió en una inesperada maniobra en las últimas vueltas, colocándose neumáticos medios para ir a por la victoria. Con una distancia que parecía insalvable, los dos Mercedes consiguieron dar caza a Carlos Sainz Jr. y Lando Norris, peleando los cuatro por el primer puesto en las últimas vueltas.

Sainz supo jugar bien sus cartas y se puso a tiro de DRS con Norris para evitar que los Mercedes pudieran usarlo. En una última vuelta de infarto, con los cuatro monoplazas prácticamente pegados, llegó la sorpresa. Russell se fue contra el muro y se quedó sin podio cuando iba tercero.

Finalmente, Sainz ganó la carrera, Norris quedó segundo y Hamilton se hizo con la tercera plaza. Mercedes sufrió de lo lindo y solo le quedó la consolación de ver a uno de los suyos en el podio, aunque perdiendo una cantidad de puntos que les hubiera venido estupendamente.

Tras acabar la carrera, George Russell no parecía tener ganas de nada. Se le veía abatido y triste por una maniobra que le había costado su espectacular remontada. De recortar más de 10 segundos y luchar por el primer puesto a quedar eliminado por un fallo en la última vuelta.

Él mismo, consciente de que este tipo de fallos son más habituales de lo que parecen, ha tratado de sobrellevar la situación a pesar de que, considera, ha echado por tierra el trabajo de todo el equipo. No obstante, toda la escudería ha querido librarle de culpa y darle su apoyo, recordando que no es el primer piloto al que le sucede algo así. Y seguramente, tampoco será el último.

Decepción por el fatídico final

Con un rostro evidente de tristeza, Russell ha considerado que no aprovechó sus oportunidades y ha querido pedir perdón al equipo por su inesperado choque: “Si hubiera sido capaz de adelantar a Lando (Norris) cuando tuve la oportunidad, habríamos estado muy cerca de ganar la carrera, podríamos haber adelantado a Carlos (Sainz). Y en la última vuelta, una milimétrica pérdida de concentración nos costó todo y nos dejó fuera de la carrera. Lo siento mucho por todo el equipo”.

Más allá del lamento por lo ocurrido en Marina Bay, el piloto británico ha vuelto a demostrar su fortaleza mental. “Siento que me he defraudado a mí mismo y al equipo. Es duro, pero volveremos más fuertes”.

 

Autor del artículo: Enrique Forján

Imagen: Mercedes AMG F1